Gracias a la tecnología de la información,
que expanden el conocimiento en forma masiva a la población mundial, ha emergido una nueva modalidad educativa, la
modalidad de estudios en línea, esta modalidad
de estudio reduce muchas de las barreras tiempo-espaciales que muchos
individuos tienen para estudiar, haciendo que el perfil del estudiante en línea
sea muy heterogéneo, pero al mismo
tiempo por sus características exige la adquisición de competencias específicas.
Para poder entender
lo anterior es importante saber que el adoptar Ambientes
Virtuales de Aprendizaje (entorno basado en tecnologías de la información
donde se desarrolla el aprendizaje en línea) implica un modelo o paradigma de
aprendizaje y no uno de enseñanza ( Esteve Mon & Cervera, 2011) ; es decir que no está
basado en lo que debe hacer el profesor, sino en lo que debe hacer el
estudiante (Barr & Tagg, 1995) . López Meza (2016)
habla sobre el rol (perfil), recomendaciones y retos de los estudiantes de la
modalidad en línea.
El rol del estudiante en línea.
Para López Meza (2016) , el estudiante en línea
se debe caracterizar por la proactividad; a diferencia de un estudiante tradicional,
no le es funcional en ninguna manera el sólo esperar instrucciones, y por ello se
convierte en el responsable de su aprendizaje: tiene entonces que gestar su actividad
académica.
La participación
en los estudios en línea varía significativamente de un curso tradicional, por un lado existen mecanismos tecnológicos
que permiten al docente ver quien no ha participado, y por otro la autogestión
exige que el estudiante sea participativo para lograr su aprendizaje.
El tiempo y
espacio no están sujetos a un esquema totalmente rígido, lo que ha permitido su
masificación, si bien es cierto que como todo curso existen tiempos de desarrollo de aprendizaje y de evidencias.
Este doble elemento de cumplir con fechas pero respetando sus tiempos exige al
estudiante en línea la habilidad de administrar su tiempo.
El seguimiento
académico en un curso en línea es un poco diferente al presencial, aquí la comunicación es asincrónica (los
participantes no están emitiendo sus mensajes en el mismo lugar y tiempo), por
lo que requiere mayor actividad del estudiante, así como paciencia.
La interacción
de un curso en línea conlleva otro problema: en primer lugar el estudiante
puede limitar su interacción con los contenidos del ambiente virtual de
aprendizaje, lo cual limitaría su formación.
Para evitarlo, debe interactuar con sus compañeros y docente para enriquecerla,
esto de nuevo requiere proactividad y paciencia.
Por último, el
estudiante en línea, al ser proactivo, debe no sólo conformarse con los
contenidos que encuentre en el ambiente virtual de aprendizaje, sino además buscar
él mismo más contenido; en la actualidad internet es una herramienta poderosa
para este fin.
Recomendaciones para el estudiante en línea.
Entre las recomendaciones
principales de López-Meza (2016) para cualquier
estudiante (en línea o tradicional), está la de saber cómo manejar las
emociones, puesto que esto es clave para la interacción con otros. El control
de emociones implica el identificar nuestras propias emociones, para de esta
forma poder controlarlas.
Del mismo modo,
habilidades sociales como la identificación de circunstancia y el conocer el cómo
interactuar correctamente con nuestro compañeros serán de gran utilidad.
Retos para el estudiante en línea.
De acuerdo con de López-Meza (2016) ,
se debe tener una actitud crítica y no solo ser un usuario pasivo de las tecnologías
de la información. Es decir, se debe ser activo buscando nuevas formas de descubrir
información y conocimiento.
Adaptarse
a los ambientes cambiantes del entorno virtual es otro reto para el estudiante
en línea, así como mejorar su comunicación escrita, ya que ésta es una
herramienta primordial en la interacción en dichos entornos.
Conclusión:
El estudiante
en línea requiere un perfil específico, pero a diferencia del perfil de un
estudiante de un sistema tradicional, las limitantes espacio-temporales son menores por lo que su perfil esta mas cimentado
en la actitud y el compromiso.
Esteve Mon, M. F., & Cervera, M. G. (2011). El nuevo
paradigma de aprendizaje y las nuevas tecnologías. Revista docencia
universitaria, 55-73.
Barr, R. B., &
Tagg, J. (1995). From teaching to learning: A New Paradigm for Undergraduate
Education. Change, 13-26.
Lopez-Meza, R. D.
(2016). ¿Qué es ser un estudiante en línea? Documento elaborado para el
curso propedéutico para el aprendizaje autogestivo en un ambiente virtual.
México: UnADM.